Reseña de Cuando nacen los nombres en el blog

https://mislecturasymascositas.blogspot.com/

 

No sé cómo empezar esta reseña. Puedo empezar hablando de sus personajes. De Pedro, el periodista, quien nervioso ante su primera e importante entrevista, no realiza las preguntas más correctas. ¿O sí? Porque indudablemente esas preguntas, incómodas para el entrevistado, son las más interesantes. Y me quedo con la duda de si realmente Pedro quiso o no quiso hacerle esas preguntas. Esas preguntas más ambiciosas, que tenía preparadas pero que sabía que no debía formular. Lo que nos queda claro es que se las hizo. Y que al sr. Martín no le gustó nada. Tan poco le gustó que lo amenazó y lo echó de su casa. Y desde ese momento el miedo se instala en la vida de Pedro. Miedo por si su carrera se ha acabado antes incluso de empezarla. Miedo por incluso su vida, porque desconoce hasta donde pueden llegar las influencias del banquero.  

 

Puedo seguir hablando de Silvia, su novia, quien lo deja todo para ayudarlo. Incluso la novela que estaba escribiendo en esos momentos. Ambos se centran en descubrir quién está detrás de los tuits que un tal Antonio escribe amenazando a Pedro. Es alguien que conoce la verdad, pero, ¿cómo? ¿Y quién es realmente? ¿Terminarán afectando estos tuits a su relación? ¿Terminará su novela? De todos los personajes, Silvia es quien más me ha gustado.

 

 “… últimas palabras, esas que deben ser definitivas, que no pueden fallarles al resto de las palabras ya contadas. Tantas novelas pasan de ser buenas a no ser nada por esas últimas líneas…”

 

Y no sé si hablar de Mercedes, la viuda del señor Martín. Mercedes, quien hasta la muerte de su marido, era simplemente la señora del señor Martín. Y a partir de ese momento parece que vuelve a recobrar su identidad, a ser Mercedes.

 

No sé si hablar de la  constante crítica que hay  en esta historia. Crítica a esta sociedad en la que estamos viviendo, crítica a la ambición desmedida que se olvida de las víctimas que hay detrás, crítica a esas redes sociales donde bajo el anonimato la gente se cree  inmune a todo y puede decir lo que le plazca, haga el daño que haga…

 

No sé si hablar de lo mucho que me gusta cómo el autor juega con las palabras. Las controla, las domina, sabe usar los adjetivos justos y necesarios para perfilar sus personajes, que son la base de su historia. Y sabe darle a ésta el ritmo adecuado para ir leyendo sin prisas, pero sin pausa. Porque no es una novela de ritmo vertiginoso, sino de las que te van atrapando poco a poco.    

 

Y es que no sé qué decir cuando leo una novela que me gusta más a medida que va reposando en mi cabeza.

 

"Y pensó que a veces los nombres, cuando mueren, de inmediato, vuelven a nacer".